La música de JOMA fluye desde el diálogo. Majela Dueñas y José Manuel Rodríguez construyen canciones donde dos voces se acompañan y se escuchan, fusionando pop romántico, soul y matices latinos con una estética clásica que remite a las grandes baladas de los 2000 – Alejandro Sanz, Sin Bandera, Camila – reinterpretadas desde una mirada contemporánea en donde el oyente es testigo de algo cercano, casi secreto.
“Nuestras canciones nacen como conversaciones íntimas entre los dos.”
Escuchar a JOMA resulta reconfortante y familiar: sus canciones fluyen con naturalidad y sin prisas, ponen el foco en la emoción y en la palabra. A esto se suma una raíz cubana presente de forma sutil, no como recurso estético, sino como parte de su identidad: en el pulso, en la forma de cantar y en la calidez con la que construyen cada canción.

Una de las grandes fortalezas de JOMA es precisamente ser dos. En un panorama donde los dúos no son tan comunes, su proyecto destaca porque desde la composición piensan en el diálogo entre ambas voces. Cada canción pasa por dos sensibilidades, dos maneras de sentir, y eso la vuelve más rica, más cuidada. La conexión entre ellos es evidente y se transmite la complicidad y el disfrute.

“Ser dos es nuestra mayor fortaleza: cada canción pasa por dos corazones.”
Instalados en Madrid, se han abierto paso dentro de la escena emergente participando en eventos y presentaciones en vivo. Apostar por esta ciudad implicó dejar atrás estabilidad y empezar de nuevo, pero también les ha permitido crecer como proyecto y entender su música desde otro lugar, con la mirada puesta a largo plazo.
JOMA es música hecha desde el amor, para quienes todavía creen en él. Y si algo deja claro su lema —“Siempre se puede volar más alto”— es que este dúo no piensa detenerse: 2026 se perfila como un año clave, con la preparación de su primer disco y nuevas canciones que seguirán confirmando que hay historias que se cuentan mejor cuando se hacen a dos voces.

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