La música de Alessandra Tumolillo nace en Nápoles, pero parece pensada para viajar mucho más lejos.
Cantautora y guitarrista italiana, Alessandra atraviesa uno de esos momentos en los que todo empieza a moverse al mismo tiempo: nuevas ciudades, nuevos escenarios, nuevas personas y una necesidad cada vez más fuerte de llevar su universo musical fuera de las fronteras italianas.
Creció rodeada de canciones, instrumentos y tradición dentro de una familia de músicos. La música formó parte de su vida desde el principio y, con los años, esa conexión natural terminó convirtiéndose en un recorrido artístico sólido y profundamente personal. Su formación pasa por el Conservatorio di San Pietro a Majella, el Berklee College of Music y el Conservatorio Giuseppe Verdi di Milano, construyendo un lenguaje donde conviven jazz, canción de autor y raíces napolitanas.

A lo largo de los años ha colaborado con artistas como Tosca, Ernesto Vitolo, Jake Sherman, Tollak Ollestad, Negramaro, Sergio Cammariere y Venerus, además de participar en proyectos cinematográficos vinculados a Rai Cinema. Pero más allá de las colaboraciones, hay algo especialmente reconocible en su propuesta: la capacidad de transformar la tradición napolitana en algo contemporáneo, íntimo y emocionalmente universal.
Gran parte de ese universo pasa por la guitarra. No solo como instrumento, sino como una extensión de sí misma. Una relación artística que también se refleja en su colaboración con Alhambra Guitarras —y concretamente con el modelo Alhambra Crossover CS-3 CW E8—, pieza clave dentro de su sonido actual.
“Sin la guitarra me sentiría desnuda”, cuenta durante la entrevista.
El concierto con Serena Brancale y la emoción de tocar lejos de casa
Uno de los primeros momentos importantes de esta etapa llegó con el concierto junto a Serena Brancale en Madrid.
Lejos de vivirlo como una actuación más, Alessandra habla de esa noche como una experiencia que todavía sigue sintiendo muy presente.
“Siento que sigo dentro de esa emoción gigante. Como si todavía estuviera tocando incluso después de haber terminado el concierto”, explica. “Era mi primera vez tocando en Madrid y Serena es una artista increíble. Gracias a ella me sentí en casa”.
En sus palabras aparece constantemente una mezcla de emoción, vulnerabilidad y hambre de escenario. Tocar fuera de Italia significa enfrentarse a otro idioma, otra cultura y un público completamente nuevo. Antes de cada concierto aparece ese miedo natural de no saber cómo reaccionará la gente al escuchar canciones en napolitano por primera vez. Pero sobre el escenario todo cambia. “La música llega igualmente. Es un lenguaje universal.”



Y precisamente eso es lo que Alessandra parece estar descubriendo en esta etapa: que incluso cuando el público no entiende cada palabra, entiende perfectamente la emoción.
Desde sus primeros open mics en Madrid como la Open Folk percibió una acogida inmediata. La ciudad, dice, le recuerda a Nápoles por el calor humano y esa cercanía espontánea que hace desaparecer las distancias culturales.
“Pensaba que quizás el napolitano podía ser una barrera, pero fue lo contrario. Entendí que la guitarra era mi puente hacia la gente”.
“Postcards From Naples”: llevar Nápoles fuera de Italia
Su último EP, Postcards From Naples, nace exactamente desde esa idea: transportar la identidad napolitana hacia otros lugares.
El proyecto reconstruye sonidos, colores y emociones de Nápoles desde una perspectiva minimalista y contemporánea, apoyándose muchas veces únicamente en voz y guitarra. El título en inglés tampoco es casual. Alessandra quiere que su música viaje y conecte con públicos distintos sin perder aquello que la define. Madrid parece haberse convertido en parte de ese recorrido.
La artista describe este momento como una etapa especialmente intensa, tanto a nivel personal como artístico. Mientras empieza a construir una nueva vida entre España e Italia, también trabaja en su próximo disco junto a jóvenes autores italianos, abriéndose por primera vez al co-writing después de años escribiendo sola.
“Es una experiencia muy bonita compartir la escritura con otros artistas”, explica. “Me está enriqueciendo muchísimo”.
Ese nuevo proceso creativo hará que durante los próximos meses viva constantemente entre estudios, ciudades y nuevos encuentros musicales, construyendo poco a poco el siguiente capítulo de su carrera.
Una artista en pleno movimiento
Más que una artista instalada en una fórmula concreta, Alessandra Tumolillo transmite la sensación de estar atravesando una transformación artística y personal constante.
Hay ganas de tocar, de crecer, de descubrir nuevos espacios y de construir conexiones reales a través de la música. Mientras explora todos esos caminos, mantiene intacta una intención muy clara: seguir llevando consigo la esencia de Nápoles incluso lejos de casa.
Madrid acaba de entrar en su historia, pero da la impresión de que la música de Alessandra Tumolillo apenas está empezando su viaje.
Por: Federica Ceccato

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