BORJA presenta Atanor, un EP sobre el amor, la nostalgia y la vulnerabilidad

El cantautor catalán transforma el amor, la nostalgia y la vulnerabilidad en un EP íntimo que reivindica las emociones en tiempos de inmediatez.

En una época donde la velocidad parece dominarlo todo y donde las emociones muchas veces quedan relegadas a un segundo plano, BORJA apuesta por detenerse, sentir y mirar hacia dentro. El cantautor y productor barcelonés presenta Atanor, un EP de seis canciones que se convierte en el trabajo más honesto y emocionalmente transparente de su trayectoria.

Nombrado a partir del antiguo horno alquímico capaz de transformar metales comunes en oro, Atanor funciona como una metáfora perfecta del proceso creativo del artista: convertir experiencias, recuerdos y heridas en canciones capaces de acompañar a quienes las escuchan.

“Sentía que todas mis experiencias de los últimos años las había metido dentro de ese horno y habían salido convertidas en algo valioso, en algo más bonito”, explica BORJA en conversación con La Onda Emergente.

Un refugio emocional frente a la cultura de la inmediatez

A lo largo de Atanor, BORJA se aleja de las tendencias que dominan gran parte del consumo musical actual para construir un espacio donde la emoción es la protagonista. Para el artista, vivimos en una época marcada por la velocidad de las redes sociales y la necesidad constante de captar atención. Sin embargo, siente que todavía existe la necesidad de encontrar música que invite a parar y conectar con uno mismo.

“Creo que falta un espacio para sentir. A mí me hace bien hacerlo y por eso hago la música que me gustaría escuchar”, afirma. Esta filosofía atraviesa todo el proyecto, que apuesta por guitarras acústicas, instrumentación orgánica y una producción que deja respirar las canciones para que las letras ocupen el centro de la conversación.

Después de publicar dos discos consecutivos, entre ellos cuando coincidimos (2025), BORJA decidió condensar su nuevo universo creativo en apenas seis canciones. Lejos de entenderlo como una limitación, el formato le permitió concentrar las ideas y construir un recorrido emocional más preciso.

“Siempre quise que fuera algo pequeño y muy concentrado. Hay un dicho en Cataluña que dice que en los tarros pequeños está la mejor mermelada. Me gusta mucho esa idea de que a veces menos es más”, comenta.

Aunque inicialmente pensó en un proyecto de cinco canciones, finalmente incorporó una sexta pieza que funciona como cierre y puente hacia la siguiente etapa de su carrera.

“Contigo”: la canción que dio sentido a todo el proyecto

Dentro del EP existe una canción que terminó definiendo el rumbo artístico de Atanor: “Contigo”. El tema, que habla de encontrar la felicidad en la cotidianidad compartida con otra persona, reúne todos los elementos sonoros que BORJA buscaba explorar: guitarras acústicas, texturas orgánicas y una producción profundamente humana.

La canción se aleja de los grandes gestos románticos para abrazar algo mucho más sencillo: la paz de compartir la vida con alguien.

“Después de viajar, salir y vivir muchas experiencias, descubres que nada se compara con compartir la vida cotidiana con alguien que te hace sentir en paz”, reflexiona.

“Notre-Dame”: cuando una historia significa más para uno que para el otro

Si hay una canción que resume la vulnerabilidad que atraviesa el EP es “Notre-Dame”, el focus track del proyecto. Inspirada en la diferencia de percepciones que pueden existir dentro de una relación, la canción parte de una idea tan simple como devastadora: aquello que para una persona puede ser algo pasajero, para otra puede convertirse en algo inmenso.

“No tengo una relación especial con Notre Dame, pero apareció mientras escribía. Me parecía un símbolo perfecto de grandeza para representar cómo una misma historia puede tener dimensiones completamente distintas para dos personas”, explica.

La canción incluye algunas de las frases más conmovedoras del proyecto, como “Se me ha quedado demasiado amor guardado”, una línea que el propio artista reconoce como una de sus favoritas.

Lejos de ver el amor no correspondido como una derrota, BORJA defiende la importancia de seguir sintiendo. “Con el tiempo he entendido que amar no es solamente algo que haces por otra persona. También es algo que haces por ti mismo. Sería mucho más triste dejar de sentir por miedo a salir herido.”

Un sonido más orgánico y cercano

Otro de los aspectos que distingue a Atanor es su búsqueda sonora. Junto al productor Guillermo Zárate, BORJA construye un universo donde predominan los instrumentos reales, las texturas acústicas y una sensación de cercanía que acompaña el carácter confesional de las canciones.

“Vivimos rodeados de estímulos digitales. Yo sentía la necesidad de volver a algo más orgánico, a trabajar con madera, aire y textura humana”, explica.

La relación creativa entre ambos continúa evolucionando gracias a la confianza que han construido con los años. “Nos discutimos mucho en el estudio, siempre de forma sana. Yo propongo cosas que él no haría y él propone cosas que yo jamás haría. Ese intercambio hace que las canciones crezcan.”

Nostalgia, pero de la bonita

Tras una nominación al Latin Grammy, conciertos agotados y experiencias como abrir el concierto de Karol G en Madrid, BORJA atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera. Sin embargo, lejos de mirar únicamente hacia adelante, Atanor también invita a reconciliarse con el pasado.

Cuando le preguntamos qué emoción le gustaría dejar en quienes escuchen el EP por primera vez, la respuesta llega sin dudarlo.

“Nostalgia. Pero una nostalgia bonita. No una nostalgia triste, sino esa sensación de recordar algo bueno y agradecer que ocurrió.”

Quizá esa sea la esencia de Atanor: un proyecto que no busca escapar del dolor ni esconder las emociones, sino transformarlas en algo valioso. Como en la alquimia que inspira su título, BORJA convierte experiencias humanas en canciones que encuentran belleza precisamente en su vulnerabilidad.

Porque, como concluye el propio artista, “vale la pena sentir”.

Entrevista por: Jose Gómez

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