
Roy Borland ha decidido hacer música con calma, con pasión y cabeza. Después de años componiendo con la presión de encajar, perseguir tendencias o buscar resultados inmediatos, el artista madrileño encontró en Considérame un punto de inflexión. No fue únicamente el disco con el que comenzó una nueva etapa artística, sino el primero del que realmente se siente orgulloso.
Mientras se preparaba para despedir este proyecto con un último concierto en la Sala Galileo Galilei en Madrid, antes de publicar su siguiente álbum, Borland habla con La Onda Emergente sobre una idea que atraviesa toda su obra: recuperar la música como un espacio de verdad, lejos del consumo acelerado y cerca de la emoción.
«Hacer música espiritual» no es un género, es una forma de crear
Roy Borland comenta que empezó a hacer música «de manera espiritual». La frase puede sonar abstracta, pero él la explica desde un lugar muy concreto. Durante años, reconoce, muchas de sus decisiones creativas estuvieron impulsadas por el miedo: miedo a quedarse fuera, a no sonar actual o a no alcanzar el éxito. Considérame nació precisamente cuando dejó de componer desde esa necesidad de validación.
«Antes hacía música por miedo o por querer hacerme famoso. Este disco nace cuando dejo de pertenecer a esa corriente.» Para Roy, la espiritualidad no tiene que ver con una estética ni con un discurso místico. Tiene que ver con recordar por qué uno empezó a hacer canciones.
Su respuesta también funciona como una crítica silenciosa al momento que vive la industria musical. Considera que el consumismo ha terminado infiltrándose incluso en los espacios más íntimos de la creación artística y que los músicos necesitan hacer un esfuerzo consciente para escapar de esa dinámica.
«Considérame simboliza la lucha de los jóvenes que intentan componer canciones intentando salir del consumismo», explica. Más allá de las herramientas tecnológicas o las tendencias, reivindica algo mucho más simple: sentarse con una guitarra o un piano y volver a escribir canciones.





Mientras lo escuchas en directo, esa forma de entender la música cobra todavía más sentido. Roy Borland comenzó el concierto únicamente con su guitarra y su voz, generando un silencio poco habitual en una ciudad que parece vivir siempre con prisa. Durante unos minutos, la Sala Galileo Galilei dejó de ser un escenario para convertirse en un refugio donde respirar, desconectar del ruido y simplemente estar presente. Temas como «Considérame», dedicada a esos amigos que permanecen para siempre, o «Caracol», una invitación a aceptar que la vida puede parecer lenta hasta que, de pronto, todo cambia en cuestión de meses, terminaron de dibujar un concierto que invitaba menos a mirar el reloj y más a escuchar con calma.
Paradójicamente, la calma que transmiten sus canciones no describe exactamente la vida que lleva. Por eso reconoce que Considérame habla más de la vida que desea construir que de la que vive actualmente. No compone únicamente desde la experiencia; también desde la aspiración. Sus canciones funcionan como un refugio emocional, un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde todavía hay espacio para respirar.
El productor que disfruta más haciendo brillar a otros
Aunque su proyecto personal continúa creciendo, Borland confiesa algo poco habitual: disfruta profundamente trabajando en la música de otros artistas.
Ha colaborado con nombres como NIA, Sebastián Cortés, Lola Índigo o El Kanka, además de participar en proyectos de artistas emergentes como Teo Planell. Lejos de necesitar protagonismo, encuentra satisfacción en entender la visión de otros y ayudar a que esa idea cobre vida.
«No soy una persona de grandes ideas. Mi talento está en entender las ideas de los demás y ayudar a hacerlas realidad.» Su pasión aparece especialmente en la mezcla de audio, un aspecto que considera infravalorado dentro de la industria española.

Defender el sonido también es defender la música
Uno de los momentos más interesantes de la conversación llega cuando habla del sonido. Borland lamenta que cada vez cierren más estudios de grabación mientras muchos artistas optan por producir únicamente desde casa. Defiende volver a trabajar con equipos analógicos cuando el proyecto lo requiere, cuidar las mezclas y entender que una buena producción también forma parte del mensaje artístico.
Para él, hacer sonar bien una canción no es un lujo técnico, sino una forma de respetar el trabajo de quienes la crean y de quienes la escuchan. Es otra forma de resistencia.
La Chica del Norte: una nueva etapa donde la música vuelve a jugar
Si Considérame representó una reconciliación con la manera de hacer canciones, el siguiente paso será mirar hacia un lugar mucho más luminoso. Su próximo álbum llevará por título La Chica del Norte y, según adelanta, será el disco más divertido de toda su carrera.
Inspirado por artistas como Janet y los Alessi Brothers, el proyecto apuesta por una música ligera, llena de instrumentos tocados en directo y pensada para generar sensaciones antes que explicaciones.
«Quiero que sea un disco para disfrutar de la música, para bailar. Que lo pueda escuchar igual un abuelo que un niño.» Quizá esa sea la mejor definición del momento que vive Roy Borland.
Después de años buscando respuestas fuera, ahora parece haber encontrado una mucho más sencilla: hacer canciones que nacen desde un lugar honesto y confiar en que, cuando eso ocurre, siempre encuentran a la persona adecuada para escucharlas.

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