Luiza Pimentel: encuentra su voz de Brasil a Madrid.

Para Luiza Pimentel, la música parte de un lugar muy concreto, la sinceridad. Brasileña y residente en Madrid, creció rodeada de canciones y encontró en ellas un espacio para expresar aquello que a veces resulta difícil decir de otra manera. Ahora presenta Apoptosis, su primer sencillo, una canción nacida de una pérdida y de la necesidad de poner en música todo aquello que llevaba dentro.

Entre la música brasileña con la que creció, todo lo que ha descubierto desde que llegó a Madrid y las canciones que escribe en portugués y español, Luiza empieza a construir un proyecto propio, sin prisa y con curiosidad. En conversación con La Onda Emergente, habla sobre sus primeros recuerdos musicales, el origen de Apoptosis y las canciones que están por venir.

Una relación con la música que empezó en casa

La música llegó a la vida de Luiza de una manera natural. Su padre, sus primas y sus abuelos tocaban y cantaban por pasión y costumbre, así que crecer rodeada de instrumentos y canciones formaba parte de su día a día. Su primer recuerdo musical está ligado precisamente a sus padres cantando a pleno pulmón canciones de Djavan, uno de los artistas brasileños que forman parte de sus primeros recuerdos musicales.

A los siete años intentó tocar la guitarra por primera vez. Desde entonces, nunca ha dejado de hacerlo. Pero fue a los 15, cuando escribió su primera canción, cuando entendió que había encontrado algo que necesitaba seguir explorando. La experiencia le permitió descubrir una relación más íntima con el instrumento y con su propia voz.

«Apoyar la cabeza en la guitarra, cerrar tus ojos y dejar tu oído guiarte a la vez que sientes las vibraciones del instrumento en tu barbilla debe ser de las mejores sensaciones del mundo.»

También descubrió el placer de encontrar las palabras exactas para una melodía, jugando con sonidos, significados y diferentes posibilidades.

«Lo más espectacular es la infinitud de posibilidades de palabras y fonéticas que uno combina con la melodía. Entendí muy pronto que es un privilegio poder escribir canciones y por eso lo tenía que hacer.»  Para Luiza, empezar a escribir canciones no fue solo algo que le gustaba hacer: se convirtió en una vocación.

“Apoptosis”: escribir para aprender a despedirse

Apoptosis nació algunos meses después de la pérdida de una amiga querida. Luiza comenzó a escribirla durante el duelo y encontró en ella una manera de sacar fuera un dolor que llevaba tiempo guardando.

El título había aparecido en su vida años antes, en un libro, pero volvió a su mente durante aquel periodo. La palabra está relacionada con la idea de «la caída» y, en el ámbito científico, describe la muerte celular programada. Para Luiza también evoca la caída natural de los pétalos de una flor o de las hojas de un árbol. Esa imagen terminó encontrando un sentido especial en medio del duelo. «Es una canción de adiós, de despedida y lamento. También hay un poco de revuelta y confusión, pero mayoritariamente la historia es del proceso de despedida que se vive en un duelo.»

La canción está dedicada a su amiga, pero también le permitió enfrentarse a sentimientos que durante el duelo le costaba reconocer. Escribirla fue, en sus palabras, «un combate a mi cobardía» y una manera de sacar fuera aquello que llevaba dentro. Compartirla después con amigos que habían vivido pérdidas similares hizo que todo cobrara todavía más sentido.

Para Luiza, componer puede servir tanto para comprender como para dejar ir. «Escribir cualquier canción te ayuda a entender y sanar cosas, pero también te ayuda a destruir muchas cosas, y esa dualidad es maravillosa.»

Por eso Apoptosis terminó siendo la canción con la que quiso presentar su proyecto. Luiza conoció a su amigo y productor Mirko Nisenson prácticamente al mismo tiempo que escribió el tema. La conexión entre ambos hizo que llevar Apoptosis al estudio se convirtiera en una prioridad.

Más que una carta de presentación pensada desde fuera, el sencillo representa un momento concreto de su vida y una manera directa de mostrarse como artista. Al compartir su música, Luiza busca que quien la escuche pueda sentir la sinceridad con la que se expresa. Una sinceridad que también quiere llevar a cada canción y a cada vez que se expone a través de la música.

De Brasil a Madrid: encontrarse también en otros sonidos

Llegar a Madrid también ha cambiado su manera de escuchar. Hasta entonces, la música brasileña había sido el núcleo de su formación, pero vivir en España le permitió acercarse a escenas y artistas que conocía mucho menos.

En los últimos años ha empezado a escuchar música española, mexicana, argentina, cubana y colombiana, descubriendo géneros como el bolero, la salsa, la cumbia, la rumba, el flamenco, el tango o la chacarera. Estas nuevas referencias han ampliado su universo sonoro y le han permitido incorporar otros sonidos sin dejar de lado aquello que ya formaba parte de ella.

Ahora, ese encuentro entre culturas aparece de manera natural en sus composiciones. Para Luiza, moverse entre estas influencias es también una oportunidad para encontrar nuevas formas de escribir, escuchar y comunicar.

Entre el portugués y el español: dejar que las palabras encuentren su forma

Luiza compone en portugués y español, pero cada lengua le ofrece posibilidades distintas. El portugués, su lengua materna, le permite experimentar con las palabras desde un lugar más intuitivo. Creció escuchando a Gilberto Gil, Chico Buarque, Djavan, Milton Nascimento y Caetano Veloso, artistas cuyas letras marcaron desde muy pronto su manera de entender la escritura.

Habla del portugués como una lengua especialmente expresiva y cantable, que le permite explorar exageraciones poéticas, recursos lingüísticos y diferentes matices. El español, en cambio, le ofrece otra sonoridad. Cambian las fonéticas, cambia la forma de cantar y también la relación con las palabras. Esa diferencia es precisamente una de las cosas que más disfruta.

Aunque cante en español, su voz conserva rasgos de su manera brasileña de cantar. El acento, la nasalidad y determinadas inflexiones siguen presentes, algo que Luiza recibe con orgullo.

Después de aprender español y alcanzar una gran fluidez, también reconoce haberse enamorado de la lengua y de todo lo que ha descubierto a través de ella. No se trata de dejar atrás una lengua para adoptar la otra, sino de descubrir qué puede surgir cuando ambas conviven.

Nuevas canciones y un camino por descubrir

Después de Apoptosis, Luiza ya trabaja en nuevas canciones y prepara diferentes proyectos de grabación. Durante el segundo semestre del año tiene previsto grabar un EP de canciones propias y continúa escribiendo junto a músicos que admira.

Hay varias canciones nuevas que le entusiasman, pero prefiere dejar que la escritura siga su propio ritmo. «Trato de no escribir nada con prisa, así que estoy disfrutando el proceso.»

En un mundo musical hiperproductivo que parece vivir siempre con prisa, Luiza elige no correr. Dejar espacio para sentir. Y quizá ahí esté lo más bonito: dejar que la música crezca a su propio ritmo y descubrir, poco a poco, hasta dónde puede llevarla.

Por: Federica Ceccato

Posted in

Deja un comentario