Después de años sobre los escenarios de las verbenas y formando parte de diferentes orquestas, Lucía Escuredo está preparada para mostrar una faceta más personal de su carrera. Su primer single, “Ojalá”, publicado el pasado 23 de junio, marca el comienzo de una etapa en la que la cantante deja de interpretar únicamente las historias de otros para empezar a contar las suyas.

Para Lucía, el escenario siempre ha sido un lugar de libertad. Fuera de él se define como una persona sencilla, familiar y sensible; sobre las tablas aparece una versión más atrevida e intensa de sí misma. “El escenario me da permiso para sacar todo lo que llevo dentro”, explica.
Su relación con la música comenzó muy joven. A los 19 años empezó a cantar profesionalmente en las verbenas de El Bierzo, una experiencia que recuerda como una auténtica escuela. Allí aprendió a enfrentarse a públicos diferentes, adaptarse a cada situación y, sobre todo, a entender que cantar no consiste únicamente en tener una buena voz, sino en comunicar y conectar.
Ese recorrido también estuvo marcado por una etapa de miedo escénico que llegó a convertir su pasión en una fuente de inseguridad. Superarlo no fue inmediato, sino un proceso de aprender a confiar en todo el trabajo realizado y dejar de exigirse perfección. “Sigo teniendo nervios, pero ahora intento convertirlos en energía en lugar de dejar que me paralicen”, cuenta.
De las orquestas a una identidad propia
Después de pasar por diferentes formaciones, actualmente Lucía forma parte de Orquesta Capitol, una agrupación con casi cuatro décadas de historia. Para ella, regresar a la cultura de la verbena desde esta nueva perspectiva tiene un significado especial: “Aquella Lucía de 19 años que empezó en las verbenas sigue aquí, pero ahora viviendo ese mundo desde un lugar diferente”.
Sin embargo, ahora busca algo más. Después de años interpretando canciones de otros artistas, siente la necesidad de encontrar su propia voz, no solamente a nivel vocal, sino también creativo. “El reto es conseguir que algún día haya alguien que escuche una canción mía y piense: ‘Esta canción es muy Lucía’”, afirma.




Ese deseo comienza a tomar forma con “Ojalá”, una canción escrita y compuesta por ella misma a partir de una historia personal. Habla de una ruptura, del cariño que puede permanecer incluso cuando sabes que una relación debe terminar y, sobre todo, de aprender a soltar.
Pero Lucía decidió contar ese proceso desde un lugar inesperado. En lugar de una balada de desamor, “Ojalá” mezcla rumba, cumbia y salsa, con trompetas y un ritmo pensado para bailar. La ironía de su letra contrasta con una producción luminosa y festiva: “No todas las canciones sobre desamor tienen que ser una balada llorando en una esquina. A veces también puedes bailar mientras dices ‘hasta aquí’”.
La canción representa precisamente ese punto de inflexión. Cuando escuchó la versión terminada por primera vez, Lucía cuenta que lloró al escuchar fuera de su cabeza algo que hasta entonces solo había existido dentro de ella. Fue entonces cuando entendió que “Ojalá” era la canción adecuada para comenzar esta nueva etapa.
El videoclip lleva esa misma idea a la imagen. Grabado en una playa y rodeado de gente, baile y movimiento, busca transformar el final de una historia en una celebración. El mar aparece como metáfora de aquello que viene y va, mientras Lucía reivindica que superar una relación también puede significar recuperar las ganas de disfrutar.
Un paso más allá del escenario
Su participación en la séptima edición de Liga de Cantantes también fue importante en este proceso. Acostumbrada a compartir escenario con otros músicos en las orquestas, enfrentarse a un concurso significó exponerse de una manera diferente y aprender a gestionar la presión, los nervios y las críticas.
Pero, sobre todo, la experiencia le permitió confiar más en sí misma y preguntarse qué quería contar como artista. “No sé si salí del concurso siendo mejor cantante, pero sí creo que salí siendo una artista mucho más consciente de quién quiero ser”, reflexiona.
Ahora Lucía quiere juntar todo lo aprendido en estos años y ponerlo al servicio de su propio proyecto. No quiere encasillarse en un único estilo: “Ojalá” es solo una primera muestra de una identidad que todavía está construyendo y que espera explorar en próximas canciones.
Su objetivo, más que llegar rápidamente a un lugar concreto, es conseguir que cada lanzamiento sea un poco más suyo. Que, algún día, alguien escuche una canción y pueda reconocerla sin necesidad de ver su nombre: “Esto tiene su sello”.

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