Las cuatro hermanas presentan un primer álbum donde el amor, los límites y la autoestima se convierten en historias con las que cualquiera puede sentirse identificado.
Las Schropp Sisters, comenzaron mucho antes de imaginar un escenario. Amanda, Alba, Ana y Ágatha crecieron en una casa donde la música era una forma de compartir tiempo en familia y, casi sin darse cuenta, aquel ritual de tocar canciones en el jardín terminó convirtiéndose en un proyecto que hoy ya cuenta con un primer álbum, una gira por España y una fecha en la Sala Galileo Galilei el próximo septiembre.
Su debut, Posdata con cariño, publicado el 27 de marzo de 2026, reúne diez canciones originales que hablan de autoestima, amor, desamor y relaciones humanas desde una perspectiva honesta y cercana. Pero, sobre todo, confirma que las hermanas han encontrado una voz propia dentro del pop español.

«La música es un refugio. Ojalá alguien escuche nuestras canciones y piense: ‘esto también me ha pasado a mí’», comparten durante la conversación con La Onda Emergente.
De tocar en casa a publicar un álbum
Para las Schropp Sisters no hubo un momento concreto en el que decidieran convertirse en grupo. Simplemente, cada hermana fue encontrando su instrumento hasta que un día decidieron componer una canción juntas.
Su padre, aficionado a la guitarra, fue quien sembró esa relación natural con la música, aunque ninguno de sus padres se dedica profesionalmente a ella. Lo importante nunca fue formar una banda, sino disfrutar tocando entre hermanas. Ese ambiente familiar sigue siendo una de las mayores fortalezas del proyecto.
Todas comenzaron estudiando piano desde pequeñas y, con el tiempo, cada una encontró el instrumento que mejor representaba su personalidad: Amanda en la guitarra, Alba en el piano, Ana en la batería y Ágatha en el bajo. Así, cada una encontró un espacio desde el que aportar algo distinto al sonido del grupo.
Componer entre hermanas: confianza antes que inspiración

Si hay algo que define la forma de trabajar de Schropp Sisters es la confianza absoluta que existe entre ellas. Todas las canciones parten de experiencias personales. Algunas propias, otras vividas por cualquiera de las cuatro, pero siempre desde historias que conocen de cerca.
Primero construyen la música y la atmósfera emocional que quieren transmitir; después llega la letra.
«Siempre empezamos por la música. Pensamos qué queremos que sienta alguien antes incluso de escuchar la letra.»
La convivencia también facilita que las ideas aparezcan de manera natural. Una conversación cotidiana puede terminar convirtiéndose en el punto de partida de una canción. Y cuando aparecen diferencias creativas, su método para resolverlas es tan sencillo como efectivo. «Piedra, papel o tijera», responden entre risas.
Posdata con cariño: un álbum que habla con ironía… y con cariño
El título del disco resume perfectamente el equilibrio que existe entre sus canciones. Por un lado, aparecen temas románticos escritos desde el afecto; por otro, canciones que funcionan como una crítica a determinadas actitudes que encuentran en su día a día.
La «posdata con cariño» es, precisamente, esa ironía. «Las canciones de amor están hechas con cariño de verdad. Las críticas… también, pero con un poquito de ironía.»
Ese equilibrio convierte el álbum en un recorrido emocional donde conviven el amor, la frustración, la seguridad en una misma y la necesidad de aprender a poner límites.
Canciones para quienes ya no quieren pedir permiso
Gran parte del álbum gira alrededor del empoderamiento. En «He nacido para ganar«, Schropp Sisters responde directamente a quienes critican, dudan o esperan ver caer a alguien.
Curiosamente, la canción nació de una inseguridad muy concreta. Durante la grabación del disco, Ágatha llegó a plantearse que otra persona grabara las líneas de bajo porque todavía no se sentía suficientemente preparada. Su respuesta fue practicar durante horas hasta terminar grabando ella misma todas las canciones.
Una experiencia que terminó convirtiéndose en uno de los mensajes más potentes del álbum. «¿Quién iba a tocar mis canciones mejor que yo?» recuerda.
Esa misma filosofía aparece también en «No me importa nada«, donde hablan de aprender a cerrar etapas, o en «Puro cuento«, una crítica hacia quienes necesitan constantemente ser el centro de atención. Lejos de escribir desde el resentimiento, las hermanas buscan transformar esas experiencias en canciones donde cualquiera pueda reconocerse.
Una producción que también cuenta historias
Aunque las letras ocupan un lugar protagonista, el apartado musical nunca queda en segundo plano. Cada decisión de producción busca reforzar aquello que transmite la canción. Un ejemplo claro es «Siempre igual«, uno de los temas más diferentes del disco.
Originalmente estaba construido sobre sintetizadores, pero durante el proceso apareció la posibilidad de incorporar un saxofón. El resultado terminó definiendo la personalidad de la canción.
La producción del álbum estuvo a cargo de Salomé Limón (ganadora de 5 Latin Grammy), una figura que apareció de forma casi inesperada. Una colaboración que las hermanas describen como fundamental para dar forma al disco.



Un directo que crece con ellas
Desde sus primeros conciertos en 2022 hasta hoy, Schropp Sisters reconoce que el mayor cambio no ha sido únicamente musical. También ha cambiado la forma de enfrentarse al escenario.
Si antes cualquier pequeño error parecía un desastre, ahora entienden el directo como un espacio vivo donde todo puede pasar.
Y quizá esa tranquilidad tenga mucho que ver con saber que, pase lo que pase, siempre habrá tres hermanas más al lado.
Mucho más que una banda familiar
Resulta fácil quedarse con la imagen de cuatro hermanas haciendo música juntas. Sin embargo, Posdata con cariño demuestra que Schropp Sisters es mucho más que esa curiosidad inicial.
Su primer álbum habla de autoestima sin caer en clichés, aborda relaciones personales desde distintos ángulos y demuestra que todavía hay espacio para escribir canciones pop que no giren únicamente alrededor del amor romántico.
En una escena donde muchas veces se premia seguir tendencias, ellas parecen haber encontrado algo más difícil: una identidad propia. Y si dentro de cinco años cumplen el deseo que hoy comparten con ilusión, no medirán su éxito únicamente por números.
Lo harán por algo mucho más importante. «Sean tres personas o tres millones, queremos que quien escuche nuestras canciones se sienta identificado.»

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