VELVIA cierra ‘Círculos’: electro pop para aprender a soltar

Sintetizadores, nostalgia, guitarras y letras que nacen desde el conflicto. VELVIA, proyecto musical de Uriel Morales, encuentra en el electro pop una forma de convertir experiencias personales en canciones que se pueden bailar. En “Círculos”, el artista transforma el final de un vínculo doloroso en un viaje entre asteroides, mundos imaginarios y un zorro que aparece cuando toca aprender a dejar ir.

Nacido y criado en Barcelona y afincado en Madrid desde hace 12 años, Uriel encontró su primera conexión con la música en un lugar inesperado: los videojuegos. Mientras sus amigos prestaban atención a los gráficos, él memorizaba las melodías de 16 bits para después modificarlas mentalmente.

Tras aprender varios instrumentos y pasar por distintas bandas como bajista, apareció la necesidad de construir algo propio. Así nació VELVIA.

“Velvia es parte de mí y como tal ha ido creciendo, madurando, aprendiendo y mutando. Es como una bitácora en la que se registra todo lo que siento y pienso”.

De los videojuegos al electro pop

El sonido de VELVIA tampoco ha permanecido quieto. El proyecto comenzó más cerca del indie y de referentes como Vetusta Morla, pero su llegada a Madrid abrió una nueva etapa. El descubrimiento de Rufus T. Firefly y Penny Necklace despertó su interés por los sintetizadores y terminó llevándolo hacia artistas electrónicos como Soulwax, Vitalic, Moderat, Sohn, French 79 o Polo & Pan.

Curiosamente, esa evolución también lo devolvió a aquel niño fascinado por las melodías digitales de los videojuegos.

Hoy, VELVIA combina electro pop, synth pop, sonidos vintage y guitarra eléctrica bajo una fórmula en la que el contraste tiene un papel fundamental: música para moverse acompañada de historias que no necesariamente son felices.

“El baile es un sello de la casa Velvia, junto con la nostalgia en los acordes y dolor en las letras”, explica Uriel. “Confieso que disfruto más cantando un buen drama”.

‘Círculos’: darle vueltas a aquello que duele

Ese contraste define “Círculos”, una canción nacida durante una etapa de experimentación con la electrónica y que habla de un conflicto dentro de una amistad.

Su universo espacial surgió casi de manera natural. Rodeado de sintetizadores, secuenciadores, botones y luces, Uriel comenzó a imaginar aquellos instrumentos como “naves espaciales sonoras”. De ahí llegaron los mundos, asteroides y viajes que atraviesan la letra.

El propio título nació antes que su significado emocional. Un hi-hat procesado mediante un secuenciador generaba un loop que parecía girar constantemente. Uriel lo bautizó como “Círculos” y, cuando terminó la letra, encontró otra lectura: las vueltas que damos mentalmente a un conflicto del que nos cuesta salir.

La canción cuenta además con una versión alternativa producida por Víctor Cabezuelo, de Rufus T. Firefly, junto a Dany Richter de El Lado Izquierdo, que lleva el tema hacia un terreno más oscuro y psicodélico.

Un zorro para aprender a dejar ir

El videoclip amplía esa historia. Grabado parcialmente en la presa de Navacerrada y construido con ayuda de inteligencia artificial, sitúa a VELVIA en un paisaje prácticamente desolado acompañado por un zorro.

El animal no está ahí por casualidad. Por un lado, representa la astucia y el engaño que Uriel relaciona con la persona a la que dirige la canción. Por otro, funciona como una reinterpretación de El Principito: si allí el zorro habla sobre crear vínculos, aquí aparece para representar lo contrario, la necesidad de romper uno y dejarlo ir.

La IA permitió llevar esa idea más lejos y construir visualmente un universo que habría sido difícil materializar de otra manera. Para Uriel, que también es diseñador, la tecnología se convierte así en una herramienta al servicio de una narrativa que ya existía.

Hacer de lo individual algo colectivo

Esa intención de convertir una experiencia propia en algo compartido también atraviesa la identidad LGTBIQ+ de VELVIA. Como miembro del colectivo, Uriel busca aportar desde su propia vivencia sin limitar las historias a una identidad concreta. Por eso evita marcar géneros en sus letras y deja espacio para que diferentes personas puedan reconocerse en ellas.

“Creo que una forma de visibilizar, integrar y reivindicar es hacer de lo individual colectivo y al revés, eliminando barreras, estándares y prejuicios”.

Quizá ahí está también una de las ideas más interesantes detrás de “Círculos”. La canción nace de una historia concreta, pero habla de algo mucho más reconocible: entender que terminar un vínculo no siempre significa haber fracasado.

Para VELVIA, cerrar un círculo también puede ser una forma de cuidarse: aprender de lo vivido, recuperar el respeto hacia uno mismo y aceptar que algunas relaciones simplemente tienen que terminar.

“Cerrar un círculo forma parte de la vida y jamás es una derrota, al contrario, exige mucho valor”.

Y el suyo parece estar abriendo otro. Tras lo que Uriel define como el “renacer” de VELVIA en 2026, el artista ya prepara su próximo single, grabado en Álamo Shock junto a Guille Mostaza, además de colaboraciones con Marinavi y Daigon y nuevas fechas en directo. El objetivo ahora apunta hacia un 2027 con más música y un universo VELVIA cada vez más definido.

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