Mireia Mínguez transforma la inseguridad en “Rabia”, el nuevo adelanto de Adicta al dolor

La artista presenta el segundo single de su próximo EP, un proyecto desarrollado junto a Saviours Music en Ciudad de México en el que explora la insuficiencia, la búsqueda de aprobación y la relación con una misma.

Mireia Mínguez ha encontrado en la música una forma de decir aquello que muchas veces cuesta reconocer en voz alta. El 24 de septiembre presentó “Rabia”, segundo adelanto de su próximo EP, Adicta al dolor, y probablemente una de las canciones más vulnerables de esta nueva etapa.

“Mi yo artista es mi versión más valiente”, explica Mireia. Para ella, cada canción está ligada a un momento concreto de su vida y a algo que necesita comprender o sanar. Su intención es precisamente construir un espacio donde no haya que esconder las emociones menos cómodas: “Quiero crear un espacio donde sentir todo lo bueno y lo malo esté permitido”.

“Rabia”: perdonar a la persona que fuiste

“Soy un fracaso, no soy quien quería ser”. “Rabia” no tarda en poner sobre la mesa pensamientos difíciles. La canción habla de la percepción del cuerpo, de los comentarios que permanecen en la cabeza durante años y de cómo esas voces externas pueden terminar transformando la forma en la que nos vemos.

De hecho, Mireia reconoce que estuvo cerca de no publicarla.

“Fue una canción que por poco no lanzamos por mi propio pudor a hablar de un tema tan delicado como es la percepción del cuerpo”, cuenta. Después de muchas conversaciones con amigas sobre los cánones y comentarios a los que han estado expuestas, la canción terminó convirtiéndose también en una forma de responder a todo aquello.

Pero más que quedarse únicamente en el enfado, “Rabia” funciona como un perdón hacia su versión adolescente. Hacia esa Mireia que permitió que las opiniones de otras personas moldearan parte de su identidad.

“Creo que hemos llegado a la edad de mandar un poco a la mierda a todas aquellas personas que nos han hecho un comentario desafortunado alguna vez”.

La canción tiene algo de catarsis, aunque Mireia tampoco intenta presentar el proceso como algo completamente cerrado. “Creo que aún no he sanado del todo sobre este tema, pero lanzar ‘Rabia’ y ver cómo ayuda a otras chicas está ayudando al proceso”.

Adicta al dolor: cuando nunca sentirse suficiente se convierte en un patrón

“Rabia” forma parte de Adicta al dolor, un EP de tres canciones construido alrededor de una sensación que Mireia detectó constantemente en sus letras: la insuficiencia.

El título nace precisamente de reconocer esa búsqueda permanente de aprobación. De alguien que confirme que somos suficientes para querer, para empezar de nuevo o simplemente para sentirnos cómodos con nosotros mismos.

“En todo el proyecto estoy buscando la aprobación de alguien. La cosa es que sigo sin encontrar de quién”, cuenta. Incluso hay algo contradictoriamente adictivo en esa necesidad de demostrar constantemente algo: “Por eso hablo de ser adicta al dolor, es una especie de dopamina en este EP”.

De Madrid a Ciudad de México

El proyecto artístico de Mireia comenzó a tomar forma en 2024, cuando se mudó a Madrid y empezó a convertir las anotaciones de sus libretas en canciones. Sus referencias pasan por Belén Aguilera, por su manera de escribir para entenderse a sí misma; Olivia Rodrigo, por la rebeldía y las guitarras; y Amy Winehouse, cuya sinceridad acompañó a Mireia desde pequeña.

Para Adicta al dolor, sin embargo, decidió salir del espacio en el que siempre había compuesto.

El EP nació en Ciudad de México, donde comenzó a trabajar junto a Saviours Music y al productor Christians Alvarado, además de colaborar con diferentes artistas latinoamericanos.

“Viajar hasta allí y enfrentarme a trabajar con todo un equipo como Saviours es un reto para mí”, reconoce. Acostumbrada a escribir sola en su habitación, compartir emociones dentro de sesiones de composición colectivas supuso romper una barrera personal y creativa.

“En cuanto lo hice me sentí totalmente en casa. Ha sido una experiencia increíble poder contar con un equipo tan entregado y que apuesta de esta forma por crecer conmigo”.

Una Mireia con una voz más fuerte

Con “Rabia”, Mireia abre oficialmente la puerta al universo de Adicta al dolor. No promete respuestas definitivas ni procesos completamente superados. Más bien convierte las contradicciones, la necesidad de aprobación y las inseguridades en parte de la narrativa.

“Es una nueva yo con una voz más fuerte”, resume.

Y quizá ahí está también una de las ideas más interesantes de este nuevo proyecto: no siempre hay que haber sanado algo por completo para empezar a hablar de ello.

Mireia todavía está construyendo su identidad como artista, pero tiene claro qué quiere provocar en quien se acerque a sus canciones: “Me gustaría que quien escuche este proyecto se quede con la sensación agridulce de mis canciones y que se quede en ellas si les conmueve por dentro”.

Adicta al dolor es, por ahora, el siguiente capítulo de esa búsqueda.

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